26 de julio de 2009

Ley de Murphy para Geeks


Todo gadget fallara un día después de que expire la garantía.
Cuando quieres demostrar a alguien que algo no funciona, funcionará
Nunca tendrás un disco duro del tamaño necesario.
El servicio de atención al cliente nunca resolverá tus dudas.
La probabilidad de que un CD y/o DVD caiga con los datos hacia el piso es directamente proporcional a la importancia de los datos o al costo del disco.
Cuando quieras demostrarle a alguien que algo sí funciona, no funcionará
(o perderás la conexión).
La velocidad de descarga es inversamente proporcional a las ganas de ver el capítulo que estés bajando.
Tu disco rígido o CDs de backup no fallarán y estarán en perfecto estado, hasta justo el mismo día que falle tu disco principal y los necesites.
Una solución más simple, fácil y eficiente a tu problema de código, es la siguiente que hubieras encontrado si seguías googleando un minuto más. La encontrarás “por casualidad” justo el día que terminaste de programar usando la solución más difícil, complicada e ineficaz que habías encontrado.
Justo después de decir “ya casi termino” aparecerá un problema extra que te llevará varias horas resolver.
Si en la facultad llevas tu Trabajo Práctico en diskette, fallará al intentar abrirlo. Si lo llevas en CD, siempre tendrás que hacerle una modificación de último momento y no podrás porque no tenés otro CD, si lo llevas en pendrive, la única máquina libre será una Pentium 2 sin entradas USB.
Si lo compras hoy, mañana bajará de precio; si no lo compras, subirá.
Los post de tu blog a los que más tiempo le dediques, serán los que menos repercusión tendrán
Cuando por fin te encuentres a gusto en una red social, saldrá una nueva y todos tus amigos se pasarán
Cuando quieras que te ReTwitteen, nadie lo hará
Si gastas la batería de tu notebook en tonterías nada importantes, algo súmamente importante tendrás que hacer cuando justo se agote. Si la preservas por las dudas, no la necesitarás (ó: cuando lleves el cargador, no hará falta, cuando te lo olvides, lo necesitarás)
El evento geek al que no fuiste, será el más memorable del año
Siempre le pasará algo extraño a tu ordenador cuando vengan tus amigos a casa, y cuando se vayan, se solucionará solo
Justo después de hacer click en “enviar” se te ocurrirá algo más gracioso, mejor redactado o más original que agregar.

Leido en : Chistes y Bromas.com

10 de julio de 2009

Cólera interior

Reproduzco hoy un artículo escrito por Arturo Pérez Reverte titulado Esa Gentuza leído en el blog Voto en Blanco, que me parece que refleja lo que muchos ciudadanos de este país pensamos hoy acerca de la "magnífica" (modo irónico on) casta de políticos que nos "mangonean", desde los ayuntamientos hasta el gobierno central de Madrid y pasando por la infinidad de instituciones, gobiernos autonómicos, diputaciones, dirigentes sindicales, funcionarios, técnicos, etc. que muchas veces actúan como parásitos y que nunca...,nunca son capaces de hacer el sano ejercicio de la autocrítica.
¿Será verdad que tenemos lo que nos merecemos?


Esa Gentuza por Arturo Pérez Reverte

Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes, y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre.
Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida.
Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado –ahí no hay discrepancias ideológicas– el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día.
De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos.

6 de julio de 2009

Reflexiones



En la tierra hay suficiente para satisfacer las necesidades de todos, pero no tanto como para satisfacer la avaricia de algunos.

3 de julio de 2009

Voces del Planeta

Voces del Planeta nos abre los ojos ante la dominación a la que estamos siendo sometidos por las multinacionales y el poder económico. Nos adentra en la lucha y defensa pacífica de nuestra Tierra, contra la destrucción de las selvas tropicales, cómo por el mineral coltan existe en la República Democrática del Congo una guerra que lleva ya 5 millones de muertos,la lucha por los derechos de los animales, el reconocimiento de los derechos de los grandes simios, el como parar el cambio climático debido a la acción del hombre, a la vez que intenta aportar ideas para solucionar muchos de nuestros problemas medio ambientales y de conservación de la Biodiversidad del planeta.
Alberto Vazquez-Figueroa ha dicho que: "Este es uno de los libros más ambiciosos y mejor documentados que he leído en mucho tiempo" "Pedro Pozas nos expone a lo largo de este libro cómo nos las hemos ido ingeniando a la hora de colocar piedras cada vez mas gruesas en nuestro camino hasta llegar a este momento histórico en que no sabemos cómo afrontar nuestros propios retos"
Como dice el propio autor:
Seamos artistas de la vida, y demos con nuestras pinceladas de color y alegría, ese empujón que necesita la sociedad para llegar a escuchar las voces del planeta e intentar entre todos ser responsables y poder parar con nuestras acciones, voces y compromisos, este avance hacia la autodestrucción al que nos dirigimos de una forma veloz. Voces del Planeta intenta abrir los ojos y el alma para unirnos y organizar la revolución más grande de la historia de la humanidad: contra el salvajismo planificador de la globalización y a favor de la sostenibilidad viable de todos los pueblos de la tierra. La naturaleza y el hermanamiento con su biodiversidad y con el resto de los seres vivos, ha de ser el factor fundamental de nuestra existencia.
Pincha en el enlace para descargar el libro : Voces del Planeta

1 de julio de 2009

Felicidad


La felicidad no depende de lo que pasa a nuestro alrededor... sino de lo que pasa dentro de nosotros mismos.

La felicidad se mide por el espíritu con el cual nos enfrentamos a los problemas de la vida.

La felicidad... ¡es un asunto de valentía!; es tan fácil sentirse deprimido y desesperado...


La felicidad... ¡es un estado de ánimo!; no somos felices en tanto no decidamos serlo.
 
La felicidad... ¡no consiste en hacer siempre lo que queramos!; pero sí en querer todo lo que hagamos.


La felicidad nace de poner nuestro corazón en el trabajo... y de hacerlo con alegría y entusiasmo.

La felicidad, no tiene recetas... cada quien la cocina con el sazón de su propia meditación.


La felicidad... ¡no es una posada en el camino... sino una forma de caminar por la vida!
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