22 de abril de 2010

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego”

Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor “del fuego”
Simone Seija Paseyro Uruguaya – 45 años 
( si está prohibida la reproducción del texto lo quito en cuanto me avisen)

Alguien me dijo que no es casual...que desde siempre las elegimos. Que las encontramos en el camino de la vida, nos reconocemos y sabemos que en algún lugar de la historia de los mundos fuimos del mismo clan. Pasan las décadas y al volver a recorrer los ríos esos cauces, tengo muy presentes las cualidades que las trajeron a mi tierra personal.
Valientes, reidoras y con labia. Capaces de pasar horas enteras escuchando, muriéndose de risa, consolando. Arquitectas de sueños, hacedoras de planes, ingenieras de la cocina, cantautoras de canciones de cuna.
Cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor de "un fuego", nacen fuerzas, crecen magias, arden brasas, que gozan, festejan, curan, recomponen, inventan, crean, unen, desunen, entierran, dan vida, rezongan, se conduelen.
Ese fuego puede ser la mesa de un bar, las idas para afuera en vacaciones, el patio de un colegio, el galpón donde jugábamos en la infancia, el living de una casa, el corredor de una facultad, un mate en el parque, la señal de alarma de que alguna nos necesita o ese tesoro incalculable que son las quedadas a dormir en la casa de las otras.
Las de adolescentes después de un baile, o para preparar un exámen, o para cerrar una noche de cine. Las de "vente el sábado" porque no hay nada mejor que hacer en el mundo que escuchar música, y hablar, hablar y hablar hasta cansarse. Las de adultas, a veces para asilar en nuestras almas a una con desesperanza en los ojos, y entonces nos desdoblamos en abrazos, en mimos, en palabras, para recordarle que siempre hay un mañana. A veces para compartir, departir, construir, sin excusas, solo por las meras ganas.
El futuro en un tiempo no existía. Cualquiera mayor de 25 era de una vejez no imaginada...y sin embargo...detrás de cada una de nosotras, nuestros ojos.
Cambiamos. Crecimos. Nos dolimos. Parimos hijos. Enterramos muertos. Amamos. Fuimos y somos amadas. Dejamos y nos dejaron. Nos enojamos para toda la vida, para descubrir que toda la vida es mucho y no valía la pena. Cuidamos y en el mejor de los casos nos dejamos cuidar.
Nos casamos, nos juntamos, nos divorciamos. O no.
Creímos morirnos muchas veces, y encontramos en algún lugar la fuerza de seguir. Bailamos con un hombre, pero la danza más lograda la hicimos para nuestros hijos al enseñarles a caminar.
Pasamos noches en blanco, noches en negro, noches en rojo, noches de luz y de sombras. Noches de miles de estrellas y noches desangeladas. Hicimos el amor, y cuando correspondió, también la guerra. Nos entregamos. Nos protegimos. Fuimos heridas e inevitablemente, herimos.
Entonces...los cuerpos dieron cuenta de esas lides, pero todas mantuvimos intacta la mirada. La que nos define, la que nos hace saber que ahí estamos, que seguimos estando y nunca dejamos de estar.
Porque juntas construimos nuestros propios cimientos, en tiempos donde nuestro edificio recién se empezaba a erigir.
Somos más sabias, más hermosas, más completas, más plenas, más dulces, más risueñas y por suerte, de alguna manera, más salvajes.
Y en aquel tiempo también lo éramos, sólo que no lo sabíamos. Hoy somos todas espejos de las unas, y al vernos reflejadas en esta danza cotidiana, me emociono.
Porque cuando las cabezas de las mujeres se juntan alrededor "del fuego" que deciden avivar con su presencia, hay fiesta, hay aquelarre, misterio, tormenta, centellas y armonía. Como siempre. Como nunca. Como toda la vida.
Para todas las brasas de mi vida, las que arden desde hace tanto, y las que recién se suman al fogón.

Fuente : Rosa M. Martin
http://lavioletaterapies.wordpress.com

19 de abril de 2010

El final de las Bibliotecas particulares?

Este domingo mientras desayunaba estaba leyendo El Periódico de Catalunya (la edición de papel) y me encontré con este interesante artículo de Félix de Azúa que me hizo reflexionar sobre todas las ventajas y "eficiencia" de las nuevas tecnologías, que las hay .....¡no lo pongo en duda!....
pero al mismo tiempo no puedo dejar de sentir un "dolor punzante en mi corazón" al pensar en cuantos "tesoros" ocultos y hasta ahora preservados en bibliotecas particulares..... se perderán para siempre en aras de la "sostenibilidad" del "mundo actual".

Transcribo literalmente el texto......   Artículo escrito por : Félix de Azúa

La letra ya no entra ni con sangre
No le había visto en los últimos cinco años. Comparto con él la inicua pasión libresca, esa bibliopatía que nos ha llevado a acumular toneladas de libros cuya lectura ocuparía cinco largas vidas. Tenía muy buen aspecto y estaba sumamente simpático. Solo en un momento de la conversación, justamente cuando tratamos sobre los libros, mostró cierta preocupación. Coincidimos en que nadie pone ya en duda que nuestras bibliotecas personales, conjuntos de 10.000, 12.000 o 15.000 volúmenes, son ya las últimas que podrá poseer un particular.
En el futuro será cosa de locos o de millonarios reunir en casa más de 1.000 libros. Mi generación es la última que ha logrado tener al alcance de la mano la totalidad del saber y de la literatura. 
La electrónica y el precio de la vivienda, aquí y en todo el mundo, matarán las grandes bibliotecas particulares.
Muy contrariado, me dice que los libros le están costando mucho más caros que la familia que nunca tuvo. Una parte la guarda en el piso de su propiedad, pero ha tenido que alquilar otros dos para disponer el resto. Gasta todo lo que gana en su biblioteca.
Otro amigo mío se vio obligado a alquilar su piso lleno de libros para poder seguir pagándolo. El inquilino convive con ellos, por cierto, muy a gusto. Otros amigos se han ido a vivir a lugares casi salvajes para poder disponer de espacio libresco.
Quienes padezcan esta pasión carísima y postrera se divertirán leyendo Bibliotecas llenas de fantasmas, que ha editado Anagrama. Su autor, Jacques Bonnet, sufre la misma enfermedad y los mismos temibles conflictos. ¿Y por qué razón soportamos tan terrible losa? ¡Qué pregunta más ociosa! Cuenta Bonnet que en las carretas que llevaban a los nobles franceses a la guillotina, cierto testigo pudo observar a uno de ellos perfectamente ajeno a su muerte inmediata, apenas apoyado en las tablas laterales y leyendo absorto un libro en octavo. Y así subió al cadalso, sin dejar de leer y pasando página.
¡Lo que daríamos cualquiera de nosotros por tener ese libro en nuestra biblioteca!

12 de abril de 2010

El Principito se pone la corbata

Son las 7:10 de la mañana y casi como todas las mañanas desde que estoy en el "paro", me he preparado una taza de café bastante cargado y me he puesto primero a comprobar el correo, por si hay algo urgente y luego a ojear las últimas noticias publicadas en las ediciones digitales de unos cuantos periódicos.
...es como un ritual........mientras voy apurando a pequeños sorbos el humeante café ....son unos minutos de silencio, de introspección....de reflexión.
En estos últimos meses la mayoría de las noticias, debido a esta "crisis económico/financiera", no te dejan un buen sabor de boca y evidentemente tampoco ayudan demasiado a enfrentarte al "duro trabajo" de buscar "trabajo".
Por eso esta mañana cuando me he encontrado con este artículo en El Periodista Digital no he podido resistirme y me he puesto a subirlo al blog.... porque quiero que no se me olvide.... porque quiero leerlo cada mañana, tarde y noche.....y porque quiero pensar que aunque en el día a día algunos responsables de Recuros Humanos y Empresarios dejan mucho que desear, tal vez como indica el autor del libro "El Principito se pone la corbata" Borja Vilaseca, en el medio y largo plazo serán capaces de entender que "ser persona" no está reñido con "la Rentabilidad de una Empresa".
Transcribo a continuación la entrevista y con permiso del autor del artículo Miguel Pato, me gustaría poner primero este párrafo......     

Parafraseando a García Márquez
con miedo "sólo nos convertiremos en adultos miserables que se cepillan los dientes, trabajan por dinero y se casan sin amor".
Borja Vilaseca es un periodista económico que lleva años escribiendo en El País. Gracias a su trabajo ha tenido la oportunidad de conocer a decenas de directivos y ejecutivos de grandes empresas. Ha podido entrar en muchas compañías y entender cómo funcionan. 
Fruto de ese bagaje ha escrito una novela, basada en hechos reales, sobre una alternativa para personas y empresas que aun padecen la resaca por el golpe de la última crisis financiera.
El Principito se pone la corbata (Ed. Temas de hoy) es una fábula en la que un joven director de recursos humanos revoluciona en poco tiempo una vieja empresa. Al hacerlo deja en evidencia un modelo saturado por una crisis no sólo financiera.
"Nos convertimos, en general, en adultos grises con una nube frente a nosotros que distorsiona nuestro modo de ver el mundo. Por eso, esta fábula trata de explicar que existen héroes anónimos que nos invitan a conectar con ‘ese principito', esa inocencia que en la edad adulta se convierte en sabiduría. Pablo Príncipe es un ser humano conectado, a su vez, con su corazón, con principios, con valores y que lidera un proyecto en una gran empresa".
AUDIO DE LA ENTREVISTA...

Por ejemplo, la primera medida de Pablo Príncipe es cambiarle el nombre a su cargo. "Director de Personas y Valores de la Empresa". Aunque suene pueril, Borja Vilaseca demuestra que con acciones sencillas como esta uno es consciente de ser responsable de personas antes que de simples entidades de producción.
En algunas de las empresas sobre las que ha escrito se ha encontrado también con ejecutivos que están plenamente convencidos de que su misión no es ganar dinero. Su misión es aportar riqueza a la sociedad y, luego, ganar dinero.
"Las experiencias positivas en el mundo de la empresa que me han servido para escribir este libro demuestran que a medio plazo la ética es rentable."
Borja Vilaseca enfatiza lo obvio para que no lo volvamos a olvidar. Esta crisis, que lo es también de valores, se fortalece porque
"Muchas personas han delegado su felicidad en aspectos externos. Ahora que el exterior se ha tambaleado, aunque dé miedo, es el momento de mirar hacia nosotros mismos".
El miedo es el que lleva a echar la culpa a ese "exterior" y dejarse arrastrar por la, aun hoy, imperante filosofía del victimismo.



 
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